El ser humano se dedicó a succionar la vida del planeta a tal punto de desnutrirlo y la madre tierra liberó criaturas que dormían en sus oscuras entrañas. Las ciudades fueron devastadas y los humanos se agruparon en pequeños clanes diseminados por el planeta, algunas tecnologías prevalecieron, pero eran pocas.

Darla vivió el cambio planetario de muy pequeña, en un poblado alejado de la devastación, por lo que no le temía realmente a las criaturas, todos las llamaban “monstruos”, pero ella sabía que los monstruos eran los seres humanos.

Con ese pensamiento ella se creció en un mundo salvaje, se educó en las artes del combate, y manejaba muy bien diferentes armas, desde las tecnológicas como las armas antiguas, podía desarmar una carabina láser y volver a armarla en menos de un minuto, manejaba el cuchillo y la espada con ferocidad, y la precisión con el arco y la flecha o la lanza eran increíbles.

Así es como se convirtió en una de las defensoras de su clan, una “Valkiria”, decía su padre con orgullo. No era la única defensora, muchos jóvenes de su edad, hombre y mujeres, pertenecían a un grupo de guerreros y cazadores que defendían al clan contra los invasores, cazaban para comer y proteger el ganado y las cosechas, pero ella era diferente, intrépida, imparable, fría y calculadora.

Las criaturas no habían destruido los pequeños poblados, por lo que Darla, no conocía a las criaturas realmente, las veía volar de lejos, se enteraba de que si algún clan o poblado creaba tecnologías extrañas que dañaban a la tierra, los “monstruos” atacaban con ferocidad, dejando solo rastros de destrucción a su paso.

Un día en una tarde de verano, Darla salió a explorar hacia la montaña, algo o alguien la llamaba, no era una voz, talvez un susurro, no lo sabía, pero desde lo más profundo de su ser salió en busca de algo, preparó su mochila con víveres, puesto que presentía que llevaría algunos días de exploración, se despidió de sus seres queridos sin mucha explicación e intentando mantener todo con naturalidad, de esta manera no se preocuparían.

Al pasar dos días de su expedición, sentía una energía que la llamaba con fuerza, sabía que era la dirección correcta, hasta que en el tercer día, durante el ocaso, encontró una cueva… Las paredes estaban talladas con figuras, humanos, vegetales y de diferentes animales y criaturas, la caverna representaba al planeta en toda su dimensión.

Sin dudas, ingresó a la cueva, ya era casi de noche y la caverna la envuelve en un oscuro y frio abrazo, a los diez pasos, comienzan a brillar pequeñas algas y cristales, como guiándola en un solo y único camino a tomar, no hay pasadizos, pero la luz la cobija, le da la sensación de seguridad, hasta llegar a un gran espacio, enorme, con una cúpula gigante, donde cada parte del planeta estaba representado, desde los elementos como el aire, agua, fuego y tierra, pequeños organismos, insectos, animales pequeños y grandes, los humanos y por supuesto las criaturas de las entrañas de la tierra… TODAS!!!.

En su exploración de la cúpula encontró símbolos, algunos eran entendibles, ya que eran letras, pero otros eran de otras lenguas, otros tiempos, y las algas comenzaron a brillar con mayor intensidad, y cada jeroglífico, símbolo y letra comenzó a tener sentido, eran parte de un todo, se unían en un mensaje que podía entender, cada pregunta que nacía en su mente, era respondida al instante por esas escrituras, era una conexión trascendental, no estaba en trance, pero su lazo con la caverna era completo.

La caverna ES la madre tierra, es la conciencia de un astro, de un planeta, la mente que transforma la vida, y Darla es el primer ser humano que se comunica con esta entidad, es la primera persona capaz de conectarse, y por un segundo sintió el poder de los mares, el movimiento de las placas tectónicas, la danza del planeta en el mismísimo espacio, la fuerza de la gravedad… viajó con el viento por todo el planeta, en un instante, para descansar en el vuelo de una mariposa reposándose en una flor, transportarse por sus raíces, dentro de la tierra, bien profundo, hasta llegar nuevamente a la caverna, iluminada por las algas y los cristales.

El mensaje fue claro, y así es como Darla se convirtió en el primer ser humano en volar en el lomo de un Dragón, se convirtió en lo que debía ser, defensora… una criatura de la tierra.

El nombre Darla significó por mucho tiempo la conexión con la tierra, hasta que los humanos volvieron a perder la memoria … Y el ciclo se repite.

Historia inventada a partir de imágenes de Luis Royo
Imagen 01 = Fog and Cold
Imagen 02 = Howls of Silence
Imagen 03 = Dream Dragon
Imagen 04 = The Voice of Deceit

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